sábado, 16 de abril de 2011

Pesaj: entre una historia bíblica y los derechos civiles del presente por Carlos Braverman

De muy joven Pesaj era para mí una de las celebraciones preferidas, tenía todo el sabor a libertad que se podía esperar y lo sigue siendo. Coincide generalmente con el Levantamiento del Ghetto de Varsovia, el cual se produjo en el calendario común no en el hebreo, la primera noche de los ocho días que dura la celebración.
La figura del comandante de la rebelión Mordejai Anielewicz era todo un símbolo para mí a los quince años, representaba un ideal sin par en el imaginario compartido por muchos jóvenes que militábamos en las filas del sionismo de izquierda, equiparándolo a los que lideraban los movimientos de liberación setentinos en América Latina y África. Anilewicz representaba nuestras ideas redencionistas, la autodefensa del judaísmo avasallado por el fascismo, las ideas socialistas, el heroísmo de resistir hasta el final y un capítulo nuevo y refundante en la historia de un pueblo.
Este año de 2011 Pesaj comienza el 18 de abril, muy cerca de aquel 19 de abril de 1943 cuando se inició la rebelión.
Aprendí con los años a valorar las narraciones nacionales en su justa medida, entendí que su finalidad debe ser fundar el porvenir y no atraparnos en el pasado, que deben aportar al crecimiento de los pueblos y no a la nostalgia del ayer, que se necesita del mito heroico basado en la realidad cruenta de las opresiones y las liberaciones pero que hace falta más para crecer y construir una realidad digna de ser vivida.
Hoy ya instalado hace mucho en Israel, revisionista de izquierda, prestigio las epopeyas de la ciudadanía que se ocupan de profundizar nuestra democracia y de otorgar más relevancia al término ciudadano. Son ese pasado y esas narraciones las que me siguen alentando, pero con la vocación del que construye un país todos los días, sin mitos, con respeto al ayer y buscando los mejores caminos para el mañana, siempre valorando el bien común, o sea, el de todos.
Veo entonces con entusiasmo el tormentoso debate público sobre la libertad de expresión en mi país, la revocación de las Normas de Emergencia aún existentes desde la época del Mandato Británico y la introducción de soportes de tributación progresiva que están posicionándose en el centro del escenario político y jurídico, recordando a todos algunos conceptos básicos en la reciprocidad entre el soberano y sus ciudadanos.
Veo como una epopeya gloriosa el embate contra los políticos nacionalistas que alientan la exclusión de los ciudadanos árabes y de otras minorías de Israel. Me satisface apreciar el rechazo que están generando aquellos que buscan que la ocupación se mantenga, pisoteando los derechos civiles y promoviendo cada vez más el alejamiento entre los pueblos.
Veo apasionado la lucha por definir la naturaleza misma del Estado de Israel en tanto un Israel para todos los israelíes, la lucha contra los intentos de legislación racista, la lucha contra el intento de silenciar la libertad de expresión y contra la opresión de los trabajadores inmigrantes, la lucha por la promoción de la transparencia pública y de los derechos sociales, el derecho a la intimidad y sobre todo seguir prestigiando los derechos civiles.
En Pesaj el Pueblo Judío inició su éxodo de Egipto, salió de la esclavitud y tomó el destino en sus propias manos.
Pesaj es llamada la Fiesta de la Libertad y las razones históricas para tal denominación son obvias, pero es también el tiempo de la libertad.
En el judaísmo la palabra tiempo, alude a una dimensión a-histórica, es decir, que si bien tiene sus raíces y fundamentos en la historia, su impronta es actual y vigente, transformando lo que sería la simple conmemoración de un hecho del pasado en un hecho presente.
Como dice Derrida en base a la “difference y la différance”, esta última habla de la presencia de lo que fue presente, se presentiza distinto con rasgos de lo que fue y así sigue siendo a pesar de la acción del factor tiempo, es decir, continúa vigente de otra forma conservando su esencia.
La presencia de lo que fue presente según el filósofo, son los rasgos que en la actualidad le permiten ser vigente.
Pesaj no es sólo la liberación acontecida sobre nuestros antepasados, sino que hablamos de una redención que se realiza en cada generación, para cada una de las personas que se sienta identificada y comprometida con el legado de libertad de su mensaje.
La libertad es un concepto inanimado al que se le han dado numerosas interpretaciones por parte de diferentes filosofías y escuelas de pensamiento. Se suele considerar que la palabra libertad designa la facultad del ser humano que le permite decidir llevar a cabo o no, una determinada acción, según su inteligencia o voluntad. La libertad es aquella facultad que permite a otras facultades actuar y que está regida por la justicia.
En la primera noche de Pesaj hace 68 años se produjo el levantamiento del Ghetto de Varsovia. El grito de los combatientes judíos antifascistas fue: por nuestra y por vuestra libertad, los combatientes del ghetto estaban gritando por la libertad de todos y hermanaban su lucha a la de todos los partizanos.
En su última carta Mordejai Anielewicz escribe: “La autodefensa judía y nuestra respuesta al nazi- fascismo es una realidad. Soy feliz y estoy satisfecho de haber sido uno de los primeros combatientes del Ghetto”
El legado es claro, el compromiso es por nuestra libertad y la de todos, en la primera noche de Pesaj tengamos claro nuestro pasado y nuestro futuro para poder construir un presente digno.
Les deseo a todos Jag Pesaj Sameaj.
*Carlos Braverman (Israel): Politólogo y Psicólogo, miembro de la Asociación de Derechos Civiles de Israel. Activista por una coexistencia judéo-árabe mutuamente justa y el altermundialismo. Miembro del Partido Meretz (Partido Socialista de Israel - Tel Aviv). Presidente del Instituto Campos Abiertos (Investigaciones en Ciencias Políticas).
Derechos reservados: Instituto Campos Israel ISBN963-03- 0316- 2 מסת"ב

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